¡Mami, te perdono! Nivel B2

Pronto llegarán al mundo muchos niños fruto del confinamiento por Covid 19 y presiento que las mamás no tendrán probablemente el apoyo de otras mamis, ni habrá encuentros o actividades con bebés, también debido a este virus algunas no podrán ni contar con el apoyo de los abuelos. Por ello, en este post te dejo mi reflexión personal y algunos consejos útiles como mamá de una niña de cuatro años, para que no te sientas perdida.

Creo que no hay trabajo más difícil que el de ser madre o padre. ¿Cuántas veces nos perdonan nuestros hijos al día, o con suerte a la semana? Sí, yo soy de las que no me cuesta mucho pedir perdón, pero me gustaría que me costara más trabajo cometer los mismos errores.

No me parecía que fuera tan difícil ser madre. Había visto a la mía y a la de mis amigas hacerlo y ellas eran las que mandaban (hier; leiten) y punto. Nos cuidaban, nos alimentaban, jugaban con nosotras, cuando podían, y se alegraban de cualquier progreso que hacíamos, por pequeño que fuera. Ellas eran las jefas, las reinas, las que llevaban los pantalones (die Hose anhaben)… casi siempre. Y es que la vida ha cambiado mucho desde la generación de mi madre a la actual. Desde mi punto de vista, creo que las madres de antes no tenían ni tantos miedos ni se comían tanto la cabeza (sich zu viel Gedanken machen) en cuanto a la forma de educar a los hijos. Yo, personalmente, ya antes de ser madre me había leído ( bis zu Ende etwas lesen)  una biblioteca completa sobre crianza (Erziehung), lactancia (Stillen) y sobre el plurilingüismo (tema del que hablaré en otro post) para prepararme para el gran momento. No creo que mi madre se leyera antes de tenerme un libro de como ser madre, sabía que hacer y se dejaba llevar por su instinto, pienso yo.

Probablemente, en este aspecto hay que tener en cuenta que antes de los hijos no solo te ocupabas tú, sino que por lo general contabas con la ayuda de tu madre, la abuela, con la de tu vecina, y todos participaban en la crianza. Todos tenían algo que decir y tú, como madre novata (Neuling), te dejabas aconsejar. Por un lado, esto tenía su parte buena, y era que las madres no estaban tan estresadas,  ya que a veces los hijos hacen más caso a (auf jdn hören) los otros que a sus propios padres. Pero por otro lado, los consejos procedían de una generación de madres, las cuales en su mayoría aplicaron métodos bastante diferentes a los que te decía tu instinto de madre y tu corazón. Me refiero a aspectos como el dejar llorar (weinen lassen) a los niños (bebés) „que si no los consientes“; o no cogerlo en brazos (in den Armen halten) que si no „se acostumbran„; o el tema de la lactancia.  Algunas madres o abuelas continúan diciendo que hay que dar el pecho cada dos horas. Yo no sé tú, pero mi hija se pasaba el día enganchada a la teta (an der Brust festklammern)  Yo daba el pecho en bares, autobúses, metros, en el bordillo de la acerca, caminando, en los pasillos de los supermercados…etc,etc,etc. Yo a mi hija no la dejaba llorar. A veces no era hambre, sino tan solo el sentirme cerca, sentir mi calor o tomar el pecho como juguete. Daba igual para que quisiera ella el pecho, el caso es que me llamaba y ahí me tenía para consolarla. Claro que era agotador y a veces desesperante, pero gracias a que me leí „Comer, amar, mamar * (auf Deutsch „Im liebe Wachsen“) de Carlos González,  fabuloso pediatra y padre de cuatro hijos. Me abrió los ojos y  tuve claro desde el principio que iba a hacer, o al menos intentarlo siempre, lo que decía Carlos. Por supuesto, también se lo leyó mi marido, porque es importante estar de acuerdo en el tema de la crianza y tener apoyo cuando tengas dudas. Aquí te dejo el link de amazon en español y alemán.

Cuando van creciendo te empiezas a dar cuenta de que esa etapa de la lactancia es la más fácil. Poco a poco se va complicando, cuando empiezan a desarrollar su voluntad, o llorar y no sabes que quieren, porque ya no es el pecho, es algo que han visto y tú no sabes que es, es algo de la ropa que le molesta y quizás en ese momento no caes en ello, y mil cosas que al principio te ponen de los nervios porque no entiendes como puedes ayudar a tu bebé.

Ahora lo veo todo más fácil pero no fueron así los primeros meses  Entonces decidí leer otro fantástico libro, „El cerebro del niño“ * de Daniel J.Siegel y Tina Payne que ofrece muchos ejemplos prácticos para saber que hacer en cada momento para que te conviertas  en tu mejor versión. Empiezas a conocerte un poco más y llegas a analizar tu niñez. Puede que busques  preguntas acerca de tus reacciones como adulto,  qué te ocurre en determinadas circunstancias con tu hij@ y  de dónde vienen tus inseguridades. Y piensas „¿soy una buena madre?“. Y claro que lo eres, solo que nunca te habían enseñado a manejar tus emociones. Por esta razón, es difícil enseñarle a tus hijos a manejar las suyas. Con este libro vas a conseguir poder redirigir tus emociones y aprender a reconocerlas.

La verdad es que asusta (Angst haben) tener tanta responsabilidad en el desarrollo mental de nuestros hijos y en lo que se convertirán cuando sean adultos. Los niños tienen derechos, igual que los mayores y hay que respetarlos. Este principio es el que intento tener siempre presente, para no meter mucho la pata y para que mi niña vea en mí no solo una mamá, sino también una amiga, y no el sargento, que debido a la educación que he recibido me sale cuando menos lo espero. No tanto por la educación de mis padres, sino más bien al entorno de la época en que me tocó vivir, de la educación en un colegio de monjas, donde la opinión que tenías no era respetada ni escuchada. Las frases „porque lo digo yo“ y „a mí no me contestes“ eran las más escuchadas a lo largo del día. Te hacían preguntas que no podías responder, porque ni siquiera te dejaban hablar. Es la forma que suelen emplear las personas que no tienen otra forma para convencerte o hacerte ver las cosas, o simplemente para imponer sus ideas. A nadie se le ocurre decirle esto a un adulto, sin embargo empleamos estos métodos con los niños porque nos llevan al límite de nuestras capacidades y de paciencia. 

Yo misma sé que es difícil, muy difícil, no imponer tu opinión, con algo que ves tan claro y que esas cabecitas en proceso de formación aún no entienden. Nunca he tenido mucha paciencia con los niños, porque me resultaba difícil comprender que ellos no entendieran algo que yo veía tan fácil. Cuando los argumentos se te acaban, cuando no hay manera (es ist unmöglich) de convencer a nuestros hijos de algo, como por ejemplo recoger sus juguetes, parece que el único recurso que te queda es el del ultimatum: – O lo recoges o no hay helado. O el chantaje: -Sino, no juego contigo-, -Sino mañana no vamos al zoo- y es en ese momento en el que ves a tu hijo/a llorar, en el que piensas si ha valido la pena estas lagrimitas de la persona que te dijo justo ayer que eras la mejor mamá del mundo.  Entonces te sientes el ser más miserable de la tierra y para colmo (und obendrauf) es ella la que te pide perdón, lo que pasa es que no sabe si se dice „perdona“ o „te perdono“, pero ella está llorando y sus lagrimitas te rompen el corazón y ves la poca importancia que tiene el orden y lo importante que es ver sonreir a tu hija. 

-No cariño, no me tienes que pedir perdón, ¿me perdonas tú a mí, mi amor?
-¿Por qué, mamá?
-Por decirte que mañana no hay zoo, y no es verdad. Mañana hay zoo recojas o no las cosas, me gustaría que las recogieses pero de todas formas vamos a ir al zoo mañana. (Esta mamí si que se merece un poquito más el título de la mejor mamá del mundo.)
-Vale mamí, te perdono.

Entonces se te ocurre una idea que es jugar a recoger los juguetes y … ¡sorpresa funciona!

Por esta razón, yo sí necesitaba, y aún sigo necesitando, leer libros para poder ser una buena guía para mi hija y no me avergüenzo de ello. Una guía sí, ya que ellos no necesitan que los eduquen, sino que los guíen. 

Afortunadamente, las instituciones educativas han sabido adaptar su sistema educativo a modelos de aprendizaje donde se respeta y se presta más atención a las capacidades  e intereses de los niños, ofreciéndoles  un modo de aprendizaje diferente basado en la diversidad. 

La protección a los niños es el tema principal en las consultas de los pediatras, en donde las madres o tutores periódicamente reciben un formulario psicológico en cuanto al estado emocional de los padres, sobre todo en los primeros meses de vida. No lo he preguntado, pero supongo que tienen la intención de valorar, si los genitores pierden los nervios (die Nerven verlieren) con frecuencia antes llantos (das Weinen)prolongados del bebé, y velar por la seguridad (wachen über die Sicherheit) de los bebés y de los niños.

Aquí, en Múnich ,desde que nació mi hija recibimos un boletín (Elternbriefe) que describe exactamente por el momento que está pasando tu hijo según la edad, y que vas a recibir hasta que tu hij@ tenga catorce años.  Es, por supuesto, un alivio (Erleichterung) saber que no eres la única que tiene momentos de estrés por cosas que son tan normales en el desarrollo de tu hijo. Aqui te dejo el enlace para que recibas el boletín en tu casa. Elternbriefe

Algo que he aprendido en estos cuatro años de vida de mi hija, es que tarde o temprano te vas a ver reflejada en sus actos. Por ello, otro consejo que te doy es que prediques con tus actos (mit gutem Beispiel vorangehen) y no con tus palabras. Por ello, es realmente importante que nos reciclemos y nos reeinventemos, que saquemos lo mejor de nosotros y que volvamos a ser niños. Al ser padres la vida nos da una segunda oportunidad de revivir la infancia, de movernos como animales, de cantar, de bailar, de hacer el ganso (herumalbern) … de sacar la creatividad que estaba dormida dentro de nosotros. Diviértete y sobre todo piensa que ellos están aquí porque tú lo has querido. A mí personalmente también me gusta pensar que te han elegido a ti como mamá y a ti como papá, así que intentaremos no decepcionarlos. 

Gramática: expresar la finalidad y dar consejos

En el texto has visto formas para expresar la finalidad. Algunas veces se usa la preposición para y otras veces para que. Fijate en las frases donde aparecen estas formas. ¿Cuándo se usa subjuntivo y cuando infinitivo? Completa el texto.

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